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Bueno, bueno, bueno, aquí está, el primer y probablemente último libro de este servidor. La historia completa del Dr.Vilhelm Aalto-Sjöström. Humor y absurdos llevados al extremo en el mundo de la salud y la medicina. ¿Me ayudan a promocionarlo?
amzn.eu/d/7RHK5ee
Doctor Vader retweeted
Los chinos están obsesionados con que los occidentales nos burlamos continuamente de ellos y es totalmente falso, a ver si abren los ojos.
Buenos días niñes, soy un urgenciólogo cabrón.
Principio de Levitación Gerencial: cuanto más se aleja un directivo de la realidad asistencial, mayor es su capacidad para elevarse profesionalmente. Algunos llevan veinte años sin tocar suelo clínico. Ni falta que les hace.
Que la Fuerza os acompañe.
Doctor Vader retweeted
En una guardia de 300 pacientes fácilmente se pueden atender 150 fiebres, 60 dolores abdominales y 30 cefaleas.
La solución no pasa por hacer 150 analíticas, 60 ecografías abdominales y 30 TC craneales porque es inviable logísticamente y colapsaría el hospital.
La solución pasa por dejar de contratar médicos sin especialidad, por tener un tiempo suficiente para historiar y explorar cada paciente y decidir cuál necesita pruebas, por tener unas plantillas adecuadas a la carga asistencial y por no trabajar en turnos de más de 12 horas.
La solución también pasa por invertir más en Atención Primaria para que vuelva a ser el pilar de nuestro sistema sanitarios y pasa por aliviar las listas de espera hospitalaria para que los Servicios de Urgencias dejen de ser un escenario de guerra donde lo único que aspira un médico es a sobrevivir sin cometer un error y sin ser agredido.
Hola niñes, hoy os voy a hablar del LIDERASGO TRANSFORMADIOR:
Locución místico-gerencial de naturaleza psicodélica, origen incierto y aplicación fundamentalmente rectal. Del latín "liderare", que significa "aquí mando yo, por mis santos cojones", y del griego "transformare", que podría traducirse libremente como "convertir una put@ mierda de dimensiones faraónicas en una experiencia de crecimiento personal mediante el uso fraudulento de adjetivos bonitos".
DENTRO HILO
LA HUMANISASIÓN DEL SUFRIMIENTO
Naturalmente, el liderasgo transformadior no puede comprenderse sin su pareja de baile favorita: la humanisasión de la asistensia sanitaria.
Ambos conceptos mantienen una relación tan íntima que deberían poder desgravar como matrimonio en la declaración de la renta.
Uno te explica que debes ser feliz mientras trabajas hasta reventar.
El otro te explica que debes sonreír mientras revientas.
Y entre ambos construyen un maravilloso ecosistema emocional en el que cualquier problema material se resuelve mediante una intervención espiritual.
¿Necesitas más compañeros? Empoderamiento.
¿Necesitas descansar? Resiliencia.
¿Necesitas recursos? Pensamiento positivo.
¿Necesitas una organización razonable? Liderazgo consciente.
¿Estás hasta los cojones? TE FALTA VOCASIÓN, HIJO DE PUT@.
Es el círculo perfecto.
Una auténtica máquina de movimiento perpetuo de la retórica administrativa, capaz de producir toneladas de discursos sin consumir un solo euro de presupuesto asistencial adicional.
Y cuando algún profesional tiene la insolencia de señalar que quizá las condiciones laborales importan más que las frases motivacionales, aparece el gran argumento:
"Debemos abandonar los modelos tradicionales y abrazar una nueva cultura organizativa".
Es decir, vamos a intentar convencerte de que el fuego está frío, la nieve quema, el agua está seca y que trabajar once guardias al mes es una oportunidad maravillosa para fortalecer tu equilibrio emocional.
Un ejercicio de inversión de la realidad tan monumental que, si Galileo levantara la cabeza, volvería a meterse en la tumba, cerraría la tapa y solicitaría por escrito que lo dejasen tranquilo hasta el próximo milenio.
CONCLUSIÓN: EL LIDERASGO QUE LO TRAMNSFORMA TODO MENOS LO QUE IMPORTA
El liderasgo transformadior, en su versión más grotesca, es una put@ mierda pinchada en un palo de dimensiones interplanetarias, rebozada en purpurina motivacional, perfumada con incienso de gurú empresarial y presentada en una bandeja de plata por un fontanero gerencial que se cree Buda porque tiene un sillón ergonómico, una tarjeta corporativa y un PowerPoint con mariposas.
Una suerte de peo fabadero de proporciones volcánicas, tan penetrante que un tiburón podría detectarlo desde el Atlántico y tan pretenciosamente holístico que acabaría siendo declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, sección de Mojones Conceptuales.
Porque liderar no es recitar frases bonitas.
Transformar no es rebautizar los problemas.
Empoderar no es abandonar a los trabajadores a su suerte y luego exigirles que agradezcan la experiencia.
Y humanizar no es poner una fotografía de dos manos entrelazadas mientras los profesionales trabajan con el alma convertida en serrín.
Liderar de verdad significa asumir responsabilidades, escuchar, planificar, aportar recursos, tomar decisiones y responder por sus consecuencias.
Lo demás es literatura motivacional de mercadillo, un elixir curalotodo que huele a trilero desde Laponia y cuya única transformación verificable consiste en convertir la paciencia de los trabajadores en una mala hostia de proporciones bíblicas.
Así que, la próxima vez que aparezca el Buda del organigrama, con el culo aposentado en su trono de ergonomía alemana y la sonrisa de un vendedor de enciclopedias de 1983, para explicarte que las once guardias que te ha endosado son una magnífica oportunidad de crecimiento personal, quizá merezca escuchar:
"Mire, excelencia, yo no necesito que me transforme usted una put@ mierda. Necesito que organice el trabajo, que respete mis descansos y que deje de confundir mi agotamiento con una oportunidad para practicar el vuelo astral. Si quiere usted transformar algo, transforme su despacho en una consulta, su sillón ergonómico en una silla de Urgencias y sus discursos en turnos de trabajo reales. Y cuando termine once guardias, vuelva a explicarme lo maravilloso que resulta convertir las dificultades en oportunidades".
Porque si después de once guardias lo único que su liderasgo consigue transformar es mi cansancio en ganas de mandarlo a tomar por culo, enhorabuena: HA CONSEGUIDO USTED LA PRIMERA TRANSFORMACIÓN GERENCIAL CON RESULTADOS OBJETIVAMENTE PERCEPTIBLES.
Y si aun así insiste en hablarme de liderazgo holístico, puede coger el liderazgo por un extremo, la transformación por el otro y, con toda la delicadeza que exige la humanisasión del servisio, proceder a archivarlos conjuntamente en ese rincón anatómico donde amargan los pepinos.
Por nesesidades del servisio, naturalmente.
Buenos días niñes, soy un urgenciólogo cabrón.
Gran Ley Hermética de la Gestión Sanitaria: como es arriba, es abajo. Salvo el sueldo, el horario, la responsabilidad, las guardias, el estrés y las consecuencias de las decisiones. Por lo demás, una simetría perfecta.
Que la Fuerza os acompañe.
Doctor Vader retweeted
Replying to @SM_Horseman
Lo cierto es que la calidad asistencial que están recibiendo muchos pacientes es tercermundista. Sobre todo los más frágiles. La ley de cuidados inversos campa a sus anchas.
Doctor Vader retweeted
Fantástico hilo, extensible a todas las situaciones en las que se confunde voluntad de hacer un buen trabajo con explotación. En sanidad, el último perjudicado es un paciente
Hola niñes, hoy os voy a hablar de la LA ROMANTISACIÓN DE LA VOCASIÓN:
Locución místico-laboral de naturaleza feudal. Del latín "vocatio", que significa "llamada", y del castellano gerencial contemporáneo "te vas a dejar los putos cuernos trabajando por encima de tus posibilidades, pero encima me vas a dar las gracias, que para eso has elegido esta profesión".
Dentro hilo:
Hola niñes, hoy os voy a hablar de la LA ROMANTISACIÓN DE LA VOCASIÓN:
Locución místico-laboral de naturaleza feudal. Del latín "vocatio", que significa "llamada", y del castellano gerencial contemporáneo "te vas a dejar los putos cuernos trabajando por encima de tus posibilidades, pero encima me vas a dar las gracias, que para eso has elegido esta profesión".
Dentro hilo:
EL GRAN MILAGRO DE LA VOCASIÓN: CONVERTIR EL ABUSO EN VIRTUD
Pero el verdadero prodigio de esta construcción ideológica no es económico.
Es psicológico.
Consiste en conseguir que una persona se sienta culpable por exigir condiciones dignas para ejercer una profesión que ama.
Si quieres descansar, te falta vocasión.
Si quieres cobrar dignamente, te falta vocasión.
Si pides refuerzos, te falta vocasión.
Si denuncias una sobrecarga, te falta vocasión.
Si reclamas conciliación familiar, te falta vocasión.
Si estás hasta los mismísimos cojones de que tu compromiso profesional sea utilizado como combustible gratuito para mantener en marcha una organización deficientemente planificada, es que, por lo visto, HAS PERDIDO LA ESENCIA ESPIRITUAL DE TU PROFESIÓN Y NECESITAS UN CURSO DE RESILIENCIA IMPARTIDO POR UN COACH CON DIENTES DE PORCELANA Y UN MÁSTER EN FELICIDAD ORGANIZACIONAL.
La vocasión deja entonces de ser una virtud personal para convertirse en una herramienta de chantaje emocional.
La vocasión se convierte entonces en esa masilla místico-gerencial de propiedades casi sobrenaturales que sirve lo mismo para tapar las grietas estructurales de un sistema que se cae a pedazos que para alicatar con una sonrisa las deficiencias de plantilla, enfoscar la precariedad y enlucir con purpurina una puta mierda pinchada en un palo de proporciones faraónicas. Pero su verdadero potencial aparece cuando se inyecta directamente en la vena de un gerente con delirios de grandeza: entonces el muy hijo de puta experimenta un éxtasis psicodélico-administrativo y se siente como Bastian surcando los cielos de Fantasía a lomos de Fújur, mientras contempla desde las alturas a una legión de profesionales con las lumbares pulverizadas, las ojeras como higos chumbos y veinticuatro horas de trabajo a las espaldas. De fondo suena Bastian’s Happy Flight, el himno oficial del gerente humanisador, que sobrevuela el sufrimiento ajeno con una erección de liderazgo transformacional más dura que pisar una pieza de lego, convencido de que los trabajadores no están siendo explotados, sino viviendo una maravillosa experiencia de crecimiento espiritual. Porque en el maravilloso reino de las Nesesidades del Servisio, la vocasión es el cemento, el trabajador es el andamio, el gerente es el puto emperador de Fantasía y la Historia Interminable consiste en encadenar guardias hasta que te salga musgo en los cojones.
El gerente te mira como un inofensivo gatito mientras sufre un delirio megalómano-erótico: "Vas a sufrir más que Frodo en una joyería , con las lumbares hechas puré, las ojeras de un mapache terminal y el alma más vapuleada que una muñeca hinchable en la cárcel. Pero no te quejes, hijo de put@, que el sufrimiento vocasional es el alimento de las almas puras, y mientras tú te nutres espiritualmente de una put@ mierda pinchada en un palo, el gerente se alimenta de wagyu, se masturba con los indicadores de productividad y alcanza el nirvana administrativo contemplando cómo tu sacrificio se convierte, por arte de magia, en un mérito suyo. Porque la vocasión alimenta el alma, sí, pero curiosamente siempre es el trabajador quien pone el culo y el gerente quien se lleva el solomillo.
La vocasión acaba siendo una especie de crucifijo administrativo que se coloca sobre la mesa cada vez que alguien exige sus derechos.
Y lo más hermoso del asunto es que la vocasión siempre se exige en sentido descendente.
Nunca escuchamos al gerente proclamar:
"Mi vocación de servicio público es tan gigantesca que renuncio voluntariamente a mis incentivos de productividad para contratar más personal".
¡Qué va!
Eso sería confundir vocación con un trastorno grave de la ambición.
La vocasión es para los que están debajo.
Para quienes atienden, enseñan, curan, cuidan y trabajan.
Los de arriba tienen liderazgo, visión estratégica, indicadores, objetivos y complementos retributivos.
Los de abajo tienen vocasión. Los de arriba tienen nómina con extras.
Y todos tan contentos.
CONCLUSIÓN: LA VOCASIÓN NO ES UN PUTO CONVENIO COLECTIVO
La romantisación de la vocasión es, en definitiva, una puta mierda pinchada en un palo más grande que el columpio de Heidi, una catedral gótica del chantaje emocional, un monumento faraónico al aprovechamiento del compromiso ajeno y una Viagra administrativa que permite a determinados gerentes experimentar orgasmos organizativos mientras otros pagan la factura con su salud, su tiempo y su vida familiar.
Porque tener vocasión significa amar una profesión, no aceptar que te expriman como una naranja hasta dejarte más seco que la mojama de Tutankamón.
Significa querer hacer bien tu trabajo, no estar obligado a hacerlo a costa de tu salud.
Significa compromiso con las personas a las que atiendes, no obediencia incondicional al primer Napoleón de despacho que aparece agitando un organigrama como si fueran las Tablas de la Ley.
La vocasión es un valor profesional, no una moneda, no un salario, no un complemento de productividad y mucho menos una autorización para convertir a seres humanos en material fungible.
Y si algún gerente vuelve a invocarla desde su sillón ergonómico de mil euros, con la solemnidad de un pontífice anunciando la segunda venida de Cristo, quizá habría que responderle:
"Excelentísimo señor marqués de las Nesesidades del Servisio: yo tengo vocasión, mucha vocasión. Pero también tengo una hipoteca, una familia, un aparato locomotor, dos riñones, un hígado y un sistema nervioso que no pienso inmolar en el altar de su put@ Excelencia Gerencial. Así que, si necesita usted más trabajo, contrate más trabajadores. Y si pretende pagarme con vocasión, haga el favor de llevarla al supermercado, comprar con ella dos kilos de papas, una docena de huevos y una cebolla, y prepararse una tortilla. Si consigue que el cajero se la acepte como medio de pago, prometo estudiar su modelo económico. Y si no, puede usted coger la vocasión, envolverla cuidadosamente en su PowerPoint de humanisasión y archivarla en el departamento de Mis Santos Cojones, sección de Fantasías Místico-Gerenciales".
PORQUE AMAR TU TRABAJO NO SIGNIFICA QUE TENGAS QUE DEJAR QUE TU TRABAJO SE FOLLE TU VIDA.
Y eso, aunque no salga en ningún PowerPoint, debería entenderlo hasta el gerente más iluminado del reino.








