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Mi primera experiencia con una editorial fue un puto desastre, así que me hice independiente.
Miles de lectores. Traducciones. Papel, Kindle, audiolibro. 2 nominaciones al Premio Literario Amazon. Dije que no a Planeta. Dos veces.
¿Quieres conocerme? Te regalo una novela 🖤
gemmaherrerovirto.substack.c…
❌ El festival al que vas DELATA más de ti de lo que crees
TURISTAS DE PULSERA
• Coachella 🇺🇸 → Famosos, flores en el pelo, música de fondo
• Tomorrowland 🇧🇪 → Tres días de purpurina y cuenta en rojo
• Medusa 🇪🇸 → DJ a las cinco de la tarde con 38 grados
• Arenal Sound 🇪🇸 → Playa, camping y cero horas de sueño
• Mad Cool 🇪🇸 → Cartel enorme, colas más grandes
GUERREROS DEL CAMPING ↓↓
EL CARTEL QUE NO CONOCE TU CUÑADO
• Primavera Sound 🇪🇸 → Te gustan grupos que tus amigos no han oído
• Sónar 🇪🇸 → Electrónica y gafas de sol a las once de la noche
• BBK Live 🇪🇸 → Bilbao, vistas y un cartel que presumir
• Glastonbury 🇬🇧 → Barro con historia y entrada imposible
• Sziget 🇭🇺 → Una semana en Budapest sin dormir. Mereció la pena
LOS QUE VAN POR LA MÚSICA ↓↓
LOS QUE VAN POR LA MÚSICA
• Se saben el cartel entero antes de sacar el abono.
• Llevan tapones para los oídos y sin vergüenza.
• Llegan a las seis para ver al grupo pequeño.
• No graban el concierto entero con el móvil.
• Vuelven con la voz rota y cero fotos buenas.
Un festival no se mide en stories subidas.
Se mide en canciones cantadas hasta quedarte afónico. 😂
Cuarenta años casada con Antonio y nunca me había mentido. Eso creía yo. 😂
Desde enero, todos los martes y jueves a las seis, se ponía la chaqueta buena y salía "a dar una vuelta".
Volvía a las ocho. Sin sudar, oliendo a colonia de farmacia y con una bolsa de plástico que escondía en el fondo del armario.
Además, cada mes le faltaban 45 euros de la libreta. Los apunté. Soy así de maniática.
Tiene 64 años, se jubiló en junio y ha sido siempre de casa, sofá y partida de cartas.
Le pregunté adónde iba. "Al parque". Era enero. A las seis ya es de noche. Hay que ser torpe.
Y lo peor: empezó a hablar solo en la ducha. Bajito, como rezando.
Un jueves de marzo lo seguí. Cuatro calles, un edificio gris con la luz encendida en la segunda planta.
Entró él. Yo me quedé en el pasillo, con el corazón a mil, leyendo un cartel pegado en la puerta. Lo leí dos veces. 👀
—Mari, no te enfades. Quería sorprenderte.
Se había levantado del pupitre con el cuaderno en la mano. Tenía las gafas puestas y los dedos manchados de tinta.
El cartel decía "Aula de adultos · Lectura y escritura, nivel 1".
Antonio dejó la escuela a los nueve años para trabajar en el campo. Yo sabía que leía poco. No que tan poco: la compra, los papeles y el banco siempre los llevaba yo, y a él "se le olvidaban las gafas". Cuarenta años de gafas olvidadas.
—¿Y la bolsa del armario?
—Los cuadernos. Y los 45 euros son la cuota. No quería que lo supieras hasta que supiera leer una carta entera.
—¿Qué carta?
—La tuya. Las once que me escribiste en 1983. Me las leyó mi hermana Pepa, una por una, y se las sabe mejor que yo.
Pues sí. Mi cuñada llevaba cuarenta años sabiéndose mis cartas de novia.
El sábado, en nuestro aniversario, me leyó la primera. Tardó once minutos. No se saltó ni una coma.
Desde entonces, los martes y los jueves, a las ocho, lo espero yo en la puerta del edificio gris. 😂
Historia anónima de una seguidora.
❌ Ranking REAL de series españolas: lo que ves DELATA tu edad mental
MARATÓN DE SOFÁ SIN PENSAR
• Élite → Instituto con más crímenes que exámenes
• Física o Química → Todos con 30 años haciendo de 16
• La casa de papel → Atracos con monólogo de doce minutos
• El Internado → Peor plan que mandar a tu hijo ahí
• Velvet → Drama, lazos y galerías de lujo
NOSTALGIA OBLIGATORIA ↓↓
POSTUREO DE CRÍTICA
• Fariña → Galicia, lanchas y muchísimo chándal
• La Peste → Sevilla guapísima y asquerosa a la vez
• Patria → La ves entera en un finde y lloras
• Antidisturbios → Sales cabreado y se lo recomiendas a todos
• Vivir sin permiso → Padre mafioso con memoria selectiva
LOS QUE SE SABEN LOS DIÁLOGOS ↓↓
LOS QUE SE SABEN LOS DIÁLOGOS
• Reconocen el capítulo solo con la primera frase.
• Han visto Aquí no hay quien viva más veces que su propia boda.
• Ven un actor de reparto y sueltan "este salía en…".
• Defienden las series de los 90 a base de bien.
• Saben que las mejores se veían en familia, a las nueve y con la cena en la mesa.
Una serie no es buena porque esté en Netflix.
Es buena porque, veinte años después, sigues poniéndola de fondo mientras cenas. 😂
Mi suegra Carmen le daba 5 euros a mi hijo cada viernes. «Para el kiosco».
Yo, que soy muy de dar charlas, se lo dije mil veces: «Carmen, que le estás enseñando que el dinero cae del cielo».
Ella asentía, sonreía y el viernes siguiente, otros 5. A base de bien.
Mi hijo tiene nueve años. En poco más de un año, 62 viernes. Los sé porque los apunté en una libreta, para enfadarme con motivo. 😂
Pero algo no me cuadraba: mi hijo nunca llegaba con una chuche. Ni un chicle. Ni un cromo.
Pensé que se las comía por el camino. Que iba a salir un tragón de campeonato.
Carmen murió un martes de marzo, de un infarto, sin avisar. 79 años.
Esa noche le pregunté a mi hijo dónde estaban los 310 euros. Se fue a su cuarto y volvió con una caja de zapatos. 👀
—Son para la abuela, mamá. No quería que lo supieras.
Dentro, 310 euros en billetes de cinco, doblados con muchísimo cuidado. Y un folleto arrugado de una tienda de audífonos.
890 euros. Y en una esquina, un «NO» escrito a boli por ella.
La tele de Carmen siempre estaba altísima. Su «¿Qué dices, hijo?» cada dos frases. Yo pensaba que era cabezonería.
Mi hijo lo vio antes que nadie. Encontró el folleto en su bolso y decidió ahorrar lo que ella le daba para comprárselo. Le faltaban 580 euros. Ciento dieciséis viernes más. La cuenta la hizo él solito, con nueve años.
La libreta de los viernes la tiré esa misma noche.
Historia anónima de una seguidora.
No estoy buscando un hombre deconstruido. Tan solo quiero uno que no me dé trabajo. 😂
Y os lo digo tal cual. A estas alturas me da igual que hayas leído a Simone de Beauvoir, que tengas la tote bag feminista o que puedas explicarme media hora qué es el patriarcado.
Quiero que veas la basura rebosando y la saques.
Sin preguntar. Sin dejarla de adorno junto a la puerta, esperando a que "la siguiente persona" resuelva el misterio.
Si eres capaz de saber a qué hora juega tu equipo, eres capaz de ver que esa bolsa ya no admite ni una cáscara más.
Y mis favoritos: los que han aprendido vocabulario de terapia. 🙄
Antes discutías con un cabezota y sabías que era un cabezota.
Ahora discutes con un cabezota que, además, "está poniendo límites".
• No lleva tres días sin hablarte. "Necesita espacio".
• No se ha escaqueado. "Está cuidando su energía".
• No te ha contestado fatal. "Está expresando una necesidad".
Perdona, pero mi energía también necesita cuidados y a mí nadie me ha hecho un vídeo en TikTok. 😂
Ojo, que yo también doy trabajo.
Tengo mis manías, mis días insoportables y una capacidad sobrenatural para decir "no me pasa nada" mientras me pasa de todo.
No pido un robot perfecto.
Pido a alguien con quien darnos por saco en cantidades razonables.
Y el que presume demasiado de su diploma de "hombre deconstruido" me da más miedo que una novela de Stephen King. 👀
Quiero uno que aprenda, que escuche, que rectifique y que cuelgue la toalla mojada en vez de dejarla sobre la cama.
Eso sí que enamora. ❤️
Mi hermana se fue de casa a los 19 años. Yo me quedé.
Durante los últimos 8 años cuidé de mis padres. Médicos, medicinas, comidas, noches en el hospital. Mi hermana llamaba en Navidad y poco más. Vive a cinco horas, pero nunca encontró un fin de semana para venir.
Mis padres murieron este año. Y ahora ella quiere la mitad de la herencia: la casa familiar y unos 40.000 € que habían ahorrado.
Cuando se lo dije, me contestó que legalmente le corresponde. Que no estuvo porque en casa nunca se sintió querida. Y que, aunque no los cuidara, también es su hija.
Yo creo que no es justo recibir lo mismo que quien se ha pasado años cuidándolos. Ella dice que lo justo es lo que dice la ley.
¿Vosotros qué haríais? ¿Debería recibir lo mismo? 👇
Historia anónima de una seguidora.
Mi hijo me llamó el domingo por la noche.
—Mamá, ¿puedes quedarte con Max dos semanitas? Me voy a Lisboa por trabajo.
Max es su perro, un labrador de 5 años y 30 kilos. Yo tengo 66 años y una prótesis de cadera.
Se me encogió el estómago. Porque hace un año me pidió exactamente lo mismo, con las mismas palabras. «Dos semanitas».
Me quedé con Max. Y fueron cuatro meses.
Aquellas dos semanas se fueron alargando.
Primero le salió «un proyecto importante». Luego se mudó a un piso donde «de momento no admitían perros». Después tenía «que arreglar unas cosas».
Mientras tanto, yo sacaba a Max tres veces al día, con mi cadera. Me destrozó el sofá y varios pares de zapatos. En el veterinario me gasté 380 € porque se tragó un calcetín. Los puse yo. Todavía no me los ha devuelto.
Y lo peor es que yo quiero a ese perro. Eso nunca ha sido el problema.
Cuando por fin vino a buscarlo, me dio un beso rápido, cogió la correa y se fue. No me dijo ni gracias.
Así que esta vez le dije que no.
Le propuse otras opciones: una residencia canina, pagarla a medias, o que se lo cuidara algún amigo. Dijo que no a todo.
—Eres una egoísta, mamá. Son solo dos semanas. Siempre has dicho que querías ayudarme.
Le contesté que dos semanas ya no me las creo.
Colgó sin despedirse. Desde el domingo no me ha vuelto a llamar.
Y yo no dejo de preguntarme si de verdad soy egoísta por decir que no.
¿Qué haríais vosotros? 👇
Historia anónima de una seguidora.

