—Tú hazme caso que sé lo que digo.—
Y ahí agarra su propia comida. La única razón por la que no se lo comió de un solo bocado es porque era tamaño ella. Tenía que tomarlo con ambas manos incluso.
Cual Snorlax lo consume, y cual Greedent ahora tiene las mejillas infladas de (+)
tanto en su boca.
—¡Eso suena genial!—
Respuesta que normalmente sería entendible si no fuera porque habló con la boca llenísima. Sorprende que ninguna migaja callera de su boca.
Traga y se limpia la boca con el dorso de su mano.
—Aunque es curioso...—
Se pone a pensar (+)
"Es gracioso", piensa. Tan inmensa criatura como ella, siendo abrazada por él... y aún así se siente pequeña, cubierta y protegida. Hace mucho tiempo que no sentía algo así. Le avergüenza un poco mostrarse así con tan poco tiempo que se conocen.
Le tiemblan los brazos y (+)
manos, en un intento de alzarlas y corresponder. No sabe si es correcto o no... o si siquiera lo merece.
Achica los ojos y desvía su mirada a otro lado, aún culpable de recibir tanta piedad. Respira profundo, costándole no pasar al sollozo. Hasta gruñe en un intento necio de (+)
Abre los ojos por completo, pero no le mira. Solo... asiente al principio.
—Así mismo. Mi... forma... yo o... no lo sé. Algo igual a mí me atacó y... recordé otras cosas sobre mi protectora... la doctora Sada.—
No puede contar lo demás. Cierra los puños y se encoge más. (+)
... Llevaba tiempo sin recibir uno de esos halagos... ¿Será que por eso le pegó más?
Queda perdida por unos segundos, pero pronto agita la cabeza para despertar. Ahí aclara la garganta y vuelve a sonreír.
—G-Gracias. Soy de Paldea... prácticamente he visto esa cosa volverse (+)
Respira profundo. Se controla, se fuerza a no mostrar demasiado. Mira hacia otro lado y solo...
—He... recordado algo muy horrible. He tenido pesadillas, no me he sentido... yo durante todo este mes. No soy... como creía.—
No sabe explicarlo, sea por miedo a volver a (+)
Bueno, luego de un largo rato siendo ayudada y eligiendo un montón de cosas...
Ya está lista para presumir su disfraz.
Suspira, entre aliviada por la calma ajena y completamente agobiada por su sentir.
Ya cuando pregunta... Blaze cierra los ojos.
—Lo estaré. Lo prometo, muchacho. Solo... necesito quitarme una mierda de encima.—
Decirlo le frustra, porque ya lleva un mes intentándolo.
Igual ahí lo está abrazando. Si es por su profunda tristeza o pena por el muchacho... difícil saber.
—¿No... te importa?—
Y ahora no es claro si quiere estar ahí o solo intentar apoyarlo. Pero la calidez de la mujer es muy familiar.
—Qué elegante.—
Menciona al verle mientras muerde su propio labio.
—Blaze. Puedes decirme o llamarme... cómo quieras.—
¿Está siendo muy directa y bestia? Sí, pero también es lo único que ha sentido de calma en todo el mes.
Recién acaba de llegar y le ve así.
Incluso estando muerta por dentro..
va y se sienta a su lado. Le da palmaditas a la cabeza.
—Mejor suerte la próxima, pequeño. No te tortures por algo tan... minúsculo. Solo fue mala suerte.—
Que asco es dar consejos sintiéndose mal.
... Ya ahí lo va entendiendo, aunque todavía no parece tan emocionada.
—Sí, ¿Por qué no?—
Se encoge de hombros. Muy lenta.
—Supongo que... algunos dulces podrían ayudar.—








