Liam Gallagher detrás de mí y salpicándome con una cerveza en el concierto de los Stone Roses en Razzmatazz en 2012 fue posiblemente el cénit de la civilización occidental.
Ferrán Torres. En su prime capilar. Deseado por media humanidad. Campeón del mundo. Autor del gol de la victoria. Codeándose en Ibiza con Beckham y Michael Jordan. El momento culmen de una vida. Toda su existencia la pasará rememorando melancólicamente el verano de 2026.
Sobrevivir a la Guerra Civil, a la posguerra, a la crisis del petróleo del 73, a ETA, al GRAPO, al sida, a los yonkis y quinquis de los 80, al bakalao, al covid y a Bad Bunny, para acabar muriendo calcinados en las marquesinas radioactivas de bus del Ayuntamiento de Madrid.
No os gusta Tipos Infames, no os gustan los Fondos Buitre, no os gusta la Feria de Sevilla en Madrid, no os gusta los Tea Matcha Bubble Shops, no os gustan los Executive Menús de 45 euros, no os gusta que os despierten maletas rodantes a las 7 de la mañana, no os gusta nada.
Era vecino de uno de los socios y recuerdo cuando me dijo un día que iba a abrir en el barrio una "librería con vinos". Tras todos estos años comprando libros, bebiendo vinos y asistiendo a presentaciones, ahora me lamento de la mierda de ciudad que se nos está quedando.
Los últimos 5 años son de puro desquiciamiento. A todos los niveles. La vida se ha convertido en un episodio de "Rick and Morty". Y en 10 días mi cumpleaños. Cada vez mas cerca de tener pelos saliendo por las orejas. Hay que vender a Vinicius.




