Ver a Oriol Tarrasón sentado en un despacho y chillando, y a Ana Fernández con una taza en las manos y diciendo “hija” cada dos por tres no ha ayudado demasiado a desconectar de la novelita, la verdad.
Cada vez entiendo menos aquel comentario de mb sorprendida porque aún no se había emitido lo de Bianca. Pero si es que vamos a llegar a la cuarta temporada con ella en el centro de la trama a este paso.
A mí lo que más me sorprende es que da igual lo que piense que va a pasar, en una dirección u otra. Siempre, siempre, siempre, pasa exactamente lo contrario.