Como un globo sonda
lanzado al espacio a merced de halos de neón y partículas que rompen la piel.
Lanzado a la inmensidad de lo inevitable, solo,
cuando estoy tan rico y pleno de mil
ojos verdes que me miran.
Lanzado y sin coraza
ni traje de astronauta
como bala perdida.
luz en el salón como faro en el desierto, noche rota, ciudad que a los lejos le ama. Guiado por retazos verde oro, su olor de primavera, sabueso de su huella luz.
En el mundo del odio, aún me quedan cosas que decirte, en lo intrínseco y en lo inabarcable. Montado a lomos del tiempo, corcoveando salvaje. Estoy aquí aunque no puedas ver, aunque ser "difícil" sea un estado de ánimo, que no querríamos.
A ras de un paseo en tablas
serpenteaba eso que habita
bajos los cormoranes
sofoco de calor a deshora
entre nadie escasamente
nadie excepto lo que habita
y un burrito untado de cariño
poco para tamaña paz
breve para tiempo
sin tiempo
Soy el vaho que habita
limpiaparabrisas
cuando la humedad
es altiva
luego escriben conmigo
desdibujado corazón
i love you
bruma a ras del mar
cuando la marea
de marea a plato ovni
y los barcos son manchas de sal
Soy espectro
aquello que está y no está
mariposa de chistera.
Una vez hablé con Santiago el Apóstol y lo abracé como quien abraza una solución divina y mágica para salvar pesares del corazón, tremebundo dolor aciago, como si fuese fácil conducir vida humana con hilos de marioneta, autómatas de feria cantando al amor, esa vida irrefrenable.
La vida en griego Zoe
del nido ausente
atribuladamente volando
entre quien sabe qué
árboles enfermos
y espacios del interior
convictos de amor
Dónde estás
qué mundo te rapta
niña de planetas locos
Dónde eres
qué raptó tu mundo
lindo de luces y focos
Despierto vagué soñoliento
en maizal seco menguado
al final del estío y comienzo
de la estación de las hojas
caídas,
a paso herrumbroso,
pisando la mirada como higos
secos,
atravesando tiempo cálido
y rojo de sol.
Atardecía.
Cada vez que pasa el tren tronando
la noche más profunda atravesando
los veranos evocan de mi infancia
entre raíles y traviesas rancias
también entre amigos de juegos
gran familia ungida de gozo
bajo árbol de mamoncillo
vida floreciente, bichos, reposo.
Desperté con el futuro
bajo el brazo
como pan de pueblo.
Soñar vívido
rodajas de ensueño.
Aceite de oliva
espinacas y frutos rojos
batir amor.
No hará falta
más que paz.
Caminar hacia el infinito
sobre una lengua de vida
en el mar de las contemplaciones
mirándonos a los ojos
y a los ojos de las gaviotas
que circunvalen
nuestra dicha.
Recuerdo la historia de una familia que no hacía otra cosa que recorrer el mundo en su yate de velas. Tenían unos niños rubios que convertían la cubierta en su patio de juegos y recibían clases de sus padres. ¿Cuál sería el sentido de pertenencia y arraigo de esos niños? ¿el mar?
Sambos bailan samba
untados de caipirinhas
São Paulo es
Muito obrigado
meu amor
fin de portugués
del mundo la otra punta
en la punta de tu nariz
como faro
vigía extraviado poeta
en salsa y ron
Vital es saber dónde estás
meu amor
oler mil negritas
tu piel morder
imaginarte
Alan estaba cabizbajo porque no podía vivirla a ella en la plenitud total de cualquier verdad, porque toda verdad, si lo es, es plena y total. Epanalepsis o retórica de lo conocido y ahondado. Alan se fue por el mundo buscando mar abierto, para regresar a su única verdad: Ella.
Acariciar
como la seda
acaricia
la piel
la sien
labios de aire
pezones de tierra
nalgas de mar
acariciar
abarcar
mirar como la seda
besar como la seda
sentir.
Ojos que hipnotizan
pradera de paz
calma alta
diluir
derretir
como la seda
como tiempo
eterno
un instante
acariciar.
Abro nuestro chat,
y miro fijamente la pantalla negra.
Horas.
Y el cursor late,
esperando.
Y pienso mil cosas que decir,
un millón de cosas
de otros mundos.
Y no digo nunca,
lee a Alan.
Esto no lo hace nadie.
Dejar escapar la suerte de ojos verdes.
Es de locos,
renunciar.
Dejar marchar a lo Imposible,
completo.
Nadie abandona cuando más
pletórico y cuando más,
lleno.
Ya que marcho debería irme
al espacio interior.
Yo bajo un árbol.
Para siempre.
Solo.
Ido.
Tú que lo sabes todo
ves todo
sientes todo
lo de aquí
lo de allí
y lo de allá
Tú que presientes
intuyes el futuro
inmediato
lejano
y todo el porvenir...
Dime que no sabes
lo que siento
lo que profundamente
tengo
como hiedra
atrapado yo
por eso que sabes
que siento.
Dime.
Quizás Alan quede
como sinónimo de bitácora
de un pecio que no debió
ser pecio.
Solo el mar del tiempo,
dirá.
