"No sé por qué soy el villano para muchos. Después de 28 años, nadie más me llamó para trabajar. No puedo creer que sea tan importante el fútbol. Nunca me metí con la vida privada de Messi. Meterse con vacas sagradas trae estas consecuencias": la confesión de Martín Liberman.
Saquen un proyecto para que los varones escuchen los latidos del corazón de sus hijos. A ver si así logramos reducir la cantidad de padres abandonicos.